Durante décadas, los sedanes fueron los autos que marcaron el ritmo en calles y carreteras de todo el mundo. Sin embargo, hacia el final de la década pasada, su protagonismo comenzó a diluirse rápidamente ante el avance imparable de los crossover y las SUV, carrocerías que hoy dominan la oferta y han dejado a los tricuerpos al borde de la extinción.
Para los fabricantes, este cambio de preferencias resultó conveniente desde el punto de vista financiero. Las SUV y camionetas permiten márgenes de ganancia más altos que los sedanes, una realidad que quedó clara en 2020 cuando Ford anunció la eliminación de estas carrocerías de su portafolio en Norteamérica, priorizando la rentabilidad por encima del volumen de ventas.

Incluso hace pocas semanas, Jim Farley, CEO de Ford, reconoció que la marca perdió tiempo y dinero al intentar competir con la amplia gama de sedanes de sus rivales japoneses, una estrategia que, según sus propias palabras, no dio los resultados esperados.
Sin embargo, el panorama podría no estar completamente cerrado. Esta semana, Automotive News retomó nuevas declaraciones de Farley en las que dejó abierta la puerta a un posible regreso, asegurando que “nunca se debe decir nunca” cuando se habla del mercado de sedanes.
“El segmento es muy dinámico. No es que no exista demanda, sino que no encontramos la manera de competir y ser rentables. Tal vez encontremos la forma de hacerlo”, afirmó el directivo, dejando entrever que la estrategia de Ford podría ajustarse si las condiciones del mercado lo permiten.

Ford vendió su último sedán en 2020, el Fusion, un modelo familiar que durante varios años fue uno de los pilares de la marca en ventas. Antes de él, el Focus también salió del mercado estadounidense, incluyendo la cancelación en 2018 de una fuerte inversión en México para su producción.
A esta lista se suma el Taurus, el sedán más grande de Ford, que incluso tuvo versiones especiales para policía y servicios de seguridad. Hoy, con un mercado dominado por las SUV, la posibilidad de ver nuevamente un sedán del óvalo azul parece lejana, pero ya no imposible.